Me atacó un troll

Hoy subí a Youtube el primer video de PapayaBanana, una iniciativa de educación sexual que desarrollé con unos amigos durante los últimos meses. Para atraer más público, lo compartí en Facebook. El primer comentario que recibí fue de un troll. El segundo también. Y el tercero. Ahí fue cuando cometí un error: borré los primeros dos comentarios. Mala idea. A un troll sólo le ganas ignorándolo, ya que buscan atención. Si les respondes, ellos ganan. Y si le borras los comentarios, uf, en vez de solucionar el problema, los enajenas. Sin embargo, como conocía a este troll –era sólo uno que había comentado 3 veces– le expliqué por qué le había borrado los comentarios. Error. Se puso a comentar como loco.

El troll en cuestión… es mi padre.

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